sábado, 17 de julio de 2010

CDG (II)

Estoy ahora en el CDG, esperando el vuelo a València, rodeado de gente bastante rubia, a veces con el pelo rizado y con los ojos muy raros. Algunos intentan hablar por el móvil, pero en realidad lo que parece es que nos cuenten a los demás sus putas vacaciones, que además de tópicas no me importan una mierda; otros, parapetados tras un mostrador de lo más impersonal, te cobran 3,80 euros por una miserable botella de agua, algo que en Japón directamente no se creen; la gente tropieza y apenas sale un murmullo de sus bocas, en el mejor de los casos. Nadie da la bienvenida a su tienda, aún cuando aquí sí que eres tú el que les haces el favor de entrar, entre los precios y las caras que ponen.
Estoy ahora en el CDG, como hace tres meses, y joder, esto se ha pasado muy rápido. Tanto que no sé si equivocarme de avión y desayunar un bol de ramen en la estación de Kyoto.

miércoles, 14 de julio de 2010

Sobre el stand-by

Bueno, sigo con poco, muy poco tiempo, pero a dos días de irme veo que me quedan aún muchísimas cosas que contar de Japón. Así que probablemente, y aunque el gordonauta que escribe esto ya no estará en un país civilizado y lleno de gente fantástica que le costará MUCHO abandonar, seguiré dando la brasa un rato más. Pero me temo que hasta la semana que viene esto estará muy tranquilo. ¡Nos vemos!

sábado, 10 de julio de 2010

Uno rápido

Post, digo. Desde que llegó Pako-sensei tengo menos tiempo que un puercoespín oficinista, así que para que esto no se pare demasiado, a pesar de que me queda una semana, os dejo dos links de fotografía bastante interesantes.

The Japan Photo Project: a recorrerse Japón con dos cámaras y muchas ganas de conocer sitios.
Crónicas de una cámara: envidia. Gente como esta existe, sí. Y encima hacen unas fotos acojonantes. Y yo pensando que aún me había salido algo decente por aquí xD


jueves, 1 de julio de 2010

Y con esta, hago pleno

Me lo dijo Pau, cuando le comenté que me iba a Tokyo a mitad de mayo, y la verdad es que yo no lo había ni pensado. Pero sí, con la Tokyo Tower ya he visto las 3 Torres Eiffel que hay en el mundo: la original, la imitación de Las Vegas –ciudad de cartón piedra donde las haya, en la que nada es genuino y todo es prestado, menos el dinero, que se queda dentro- y la de la capital nipona. La edificaron en 1958, con el propósito de servir de torre de comunicaciones, para lo que escogieron un diseño occidental, pero su impacto mediático no se pudo comparar al de la original. Es, en realidad, un destino turístico algo decrépito y triste, porque la estructura no reviste mayor interés que el de saberse una copia poco estética –a lo que contribuye el horrible colorido rojo y blanco. Sin embargo, de noche presenta una estampa distinta, que hace que merezca la pena detenerse y tomar un par de fotos.


La Torre Eiffel Vegas style: rodeada de anuncios, del Bellagio, Planet Hollywood, Treasure Island... Desde el coche, se me ve en el retrovisor :)


De día, es poco más que un mirador de Tokyo –de pago, así que mejor las oficinas del Gobierno Metropolitano-...


...pero de noche destaca –y mucho- entre los oscuros rascacielos

miércoles, 30 de junio de 2010

Sobre los “Cup Noodles”

Como ya sabéis de mi afición por los desastres apocalípticos y un mundo post-holocausto, no os debería sorprender que guarde reservas de comida por si un día se juntan en Kyoto el terremoto Tokai que está al caer, Gozilla, la armada norcoreana y Rita Barberá. ¿Y qué mejor elección que esta?

Mi estantería, a punto para una hecatombe


Los “Cup Noodle” (en realidad una marca, lo mismo que pasa cuando decimos “Kleenex”) son la prueba definitiva de que los japoneses son el pueblo escogido por Dios, porque mejor maná no imagino. A los israelís les debía tener tirria, porque mira que tantos años a base de maná old style en el desierto no tiene nombre. Después de crear las croquetas de mi madre y la tortilla de patatas y cebolla de mi abuelo, Dios se encontraba exhausto, al haber puesto toda su sabiduría culinaria en esos dos platos. Así que decidió, en su infinita sabiduría, crear algo sencillo y rápido para tomarse viendo el WoH (World of Humans, su particular videojuego) en pantalla de 12.000 km envolvente: los Cup Noodles, ramen deshidratado que aguanta meses y meses sin problemas –excepto si está en la misma habitación que Acebes, entonces al par de días está para tirar, porque los fideos se vuelven psicóticos y no saben si están hechos de morcilla o de lechuga, y mantienen abiertas las dos líneas de investigación para averiguarlo. Y yo, que soy su profeta -Dios está gordo, así que nosotros somos los elegidos, y los mansos que heredarán la tierra, porque ¿cuándo habéis visto a un gordo hiperactivo, aparte de a Dennis Nedry?- he decidido difundir la palabra. Pero antes debo probar su creación, que yo no me lo trago todo –en ese punto Lewinsky y yo nos parecemos- así que, básicamente, y que es de lo que trata este post, he comido todos los tipos de ramen deshidratado de las convenience stores, AKA Kombinis xD


Las creaciones divinas no siempre tienen buen aspecto, pero os garantizo que saben bien

Una cena al salir del trabajo

El otro día Kusuoka-san, un investigador del museo con el que cogí el último autobús que salía hacia la estación de tren, me dijo si quería cenar fuera, que era muy tarde. Le pregunté si no le importaría a su mujer, y me contestó que ella vive cerca de Tokyo, así que se ven muy poco. Me quedé muy sorprendido, pero intenté disimularlo, y le dije que sí, que encantado, porque además eran más de las 8, hubiese llegado a casa a las 9 y no tenía ganas de cocinar. Así que me llevó a un restaurante japonés en las cercanías de la estación de tren de Kusatsu, es decir, un restaurante cualquiera. Por fuera, un enorme escaparate con las réplicas de los platos en plástico me plantearon una decisión difícil, porque me apetecía la anguila (unagi), sushi y sashimi, soba, tempura, tonkatsu, ¡me apetecía todo lo que veía! Así que entramos, nos sentamos, pedimos dos cervezas y brindamos con el típico “Kampai”. Después pedimos, y yo le hice caso: escogí un set de platos pequeños, para probar distintas cosas, el que veis abajo. ¿El precio? 990 yenes, es decir, 9 euros justos ahora que el euro está por los suelos, 7-8 euros hace unos meses. ¿Alguien me puede decir dónde puedo comer –repito: agua y té gratis- algo parecido en València, sentado confortablemente en un espacio semiprivado, por menos de 10 euros? Sencillamente no existe en mi estafa de país, algo más grave aún si recordamos que Japón es un país más desarrollado que España, y en el que el nivel de vida es mayor en todos los aspectos.

Set de restaurante: arroz, sopa de miso, sashimi (vieira y atún), tofu con huevo y setas, espinacas con alubias, tempura (gambas, pimiento, calabacín, patata dulce)

martes, 29 de junio de 2010

La bebida del Imperio

Dicen que Franco bebía Fanta, y por lo visto a Darth Vader le va la Coca-Cola. Y yo, ya puestos, prefiero a un dictador con clase, leds luminosos y superpoderes que un tapón calvo y acomplejado de voz aflautada que sólo sabía firmar sentencias de muerte.


(Visto en Tokyo, como no podía ser de otra forma)