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martes, 11 de mayo de 2010

La forma mas inútil de perder 400 yenes

No, seguro que no es la que estáis pensando, porque sólo me puede pasar a mí. Salgo de la estacion de Himeji, y como sólo voy a estar unas horas en la ciudad, dejo la mochila y el chubasquero en la consigna, y me llevo la camara. Nada mas salir, veo que esta lloviendo, cosa que en realidad ya había notado al salir del tren, pero que se me habia olvidado. Vuelvo a la consigna, la abro y Zas! En toda la boca! Los 400 yenes a tomar por saco. Cojo el chubasquero, vuelvo a poner otra vez el dinero, salgo a la calle, y en unos 3 minutos o menos deja de llover y tan solo chispea muy levemente, sin que haga falta ni chubasquero, ni paraguas ni nada. Resultado: cargar con el chubasquero durante toda la mañana me ha costado 400 yenes. ¿Alguien da más?

Edito: yo doy más. Compro un par de sándwiches y un paquete de chicles. Me como los sándwiches y uso la bolsa de la tienda como bolsa de basura para sus envoltorios y la servilleta. La tiro a la papelera. Los chicles -100 yenes- estaban, obviamente, dentro. Repóker.

Desde Hiroshima...

Ahora estoy en mi hotel, que escogí en base a una experiencia de unos viajeros en otro de la misma cadena (cuando vuelva enlazo); es un Tokoyo Inn (hotel de negocios para japoneses) y está muy bien (bueno, la habitacion es como el camarote de los hermanos Marx); tambien me permite conectarme gratis con un portátil, así que, como tengo un ratillo hasta ducharme, os cuento algo.

El A-Dome impresiona. El museo de la bomba impresiona. Se te hace un nudo en la garganta; piensas que es bastante light, muy técnico, hasta que pasas al segundo edificio... Y empiezan los jirones de ropa, las recreaciones, las historias, las cajas de almuerzo carbonizadas, los relojes parados, los mechones de pelo, las tiras de piel, las lenguas en formol, las fotos de úlceras, los nacimientos post-bomba, los uniformes quemados, la aficion por la papiroflexia de una niña enferma.
No sales igual que entras, y me ha costado hasta cenar (cómo no, en un okonomiyaki). Parece increíble que en el sitio en el que escribo esto, hace 65 años sólo hubiesen escombros, cadáveres, restos de personas y de vidas destrozadas, hambre, miedo, lagrimas y heridas sin vendas. Que sólo hubiese lo que es aún peor que la guerra: la postguerra del vencido.

Esta mañana he estado en Himeji, en el castillo mas famoso de Japon: están empezando a restaurarlo, y por suerte aún no habian cubierto totalmente la torre con el andamio; vale la pena para hacerse una idea de cómo era una fortificación feudal japonesa, aunque llovíiznaba y ha deslucido bastante la visita. Por supuesto, todo esto gracias a los Shinkansen, cogiendo el primero a las 8 en Kyoto, saliendo de Himeji a las 2 y aprovechando toda la tarde en Hiroshima. Puntualidad y, punto MUY a favor para gordonautas del mundo entero, con asientos mucho mas espaciosos en turista que el AVE en preferente en España. Eso sí, como te retrases un minuto, olvídate: son mas puntuales que un reloj atómico!